A veces este tio, en permanente anonimato, es un verdadero punto y aparte.
Un parentesis entre la musica que canturreas entre dientes y la que te motiva por las mañanas.
Esto es otra cosa.
El sentimiento que destila, creo que es lo mas parecido a la sensación del final de la fiesta, cuando te derrumbas en la acera de la calle, con los beats de fondo y la mirada perdida, a pesar de que William Beval, el hombre tras Burial, dijo una vez que en su vida habia ido a una rave, a ningun club clandestino de esos donde solo puede sonar su musica, que solo podia imaginarselos.
Son 3 canciones las de este EP, 3 canciones que solo pueden escucharse con los altavoces altos y asumiendo que no va a ser nada parecido. Nada reconocible.
No tiene sonidos faciles.
Y, con canciones de casi 12 minutos, Burial hace practicamente lo que le da la gana.
Y lo consigue, otra vez.
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